Si quieres disfrutar de un lugar tranquilo, pequeño y muy sereno, seguro que en Begijnhof encuentras lo que buscas. Se trata de una aldea muy pequeña, pero no por ello es menos atractiva. Es una aldea con mucha historia, porque no fue precisamente construida por hombres, sino por mujeres que en el siglo XIV se dedicaban a ayudar a otras personas, por lo que esta aldea surge con motivo de ofrecer ayuda.

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Desde aquella época hasta nuestros días ha llegado buena parte de la estructura original, de sus zonas ajardinadas y toda la esencia de esta aldea tan tradicional. Si te apetece entrar y visitarla, estás invitado. Dentro de esta aldea podremos deleitarnos con estas casas antiguas, que guardan la estructura original, hechas de madera, que era muy típico en Holanda por aquella época y además era de lo que se tenía a mano para hacer las casas a buen precio. Muchos turistas vienen a esta aldea para disfrutar de ella.


Es muy agradable poder visitar también el parque de esta aldea, que se encuentra abierto durante todo el día, de 9 de la mañana a 5 de la tarde, por lo que disfrutarás de un rato de tranquilidad en este lugar, donde parece que los años no han pasado. Además de este parque, puedes visitar la capilla, que también merece la pena hacerle una visita, sobre todo si eres una persona religiosa.

Vía|Locuraviajes